Roy Lichtenstein

4 participantes 82 en línea

Nº 587: 19/07/2004 8:54:53 ,leido 2131 veces.

Roy Lichtenstein
Inicio Índice Comentar

Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía. Madrid, España Hasta el 27 de noviembre de 2004.



Roy Lichtenstein (Nueva York, 1923-1997), junto con Andy Warhol, fue el representante más destacado del arte pop, un arte que cautivó la escena artística norteamericana a comienzos de los sesenta y que en cierta medida nació como reacción contra el expresionismo abstracto, siguiendo la trayectoria de artistas como Robert Rauschenberg y Jasper Johns. Cuando preguntaron a Lichtenstein por qué pintaba cuadros de cuadros, contestó que esto es lo que han hecho siempre los pintores de alguna manera. Cuando en el pasado el pintor se sentaba frente a su modelo y la pintaba, aspiraba a transformarla en un cuadro. Pero lo más importante, según Lichtenstein, no era la modelo, sino el cuadro. Un buen artista quiere pintar un buen cuadro y, de hecho, esa es la razón por la que se conforma con su modelo como punto de partida. Lichtenstein dirigió su mirada en dos direcciones: el ingente archivo de pinturas de la historia del arte y el banco descontroladamente creciente de imágenes pertenecientes a la cultura contemporánea norteamericana. Según afirmaba el pintor, las imágenes de la historia del arte sobresalen con tal fuerza que han dejado una impronta en nuestras mentes a modo de logotipos artísticos. Lichtenstein también descubrió rápidamente el poder que ejercen las imágenes de la cultura popular, ya se trate de la simple representación de un objeto -una cocina, unas zapatillas de deporte, un perrito caliente o cualquier otro producto cotidiano inanimado- o de una representación más ingeniosa, sentimentalmente hablando, y melodramática de los sentimientos y los conflictos, dentro de cuya categoría sobresalen las viñetas de cómic. En ambos casos Lichtenstein buscaba lo mismo: una imagen clara y potente que la gente pudiera reconocer inmediatamente. Y sin lugar a dudas sus cuadros son así, agudos, precisos, potentes en cuanto a color y superficie. En ellos no hay lugar para la turbidez pictórica, no encontramos «luces nórdicas» o crepúsculos románticos, pinceladas o brochazos, no hay rastro del alma escéptica del pintor, de su mano temblorosa o su gesto extasiado. Por el contrario, el universo de Lichtenstein es más bien frío y mecánico, su habilidad artística se basa en el talento gráfico y la fuerza compositiva. Lichtenstein quería señalar la importancia que reviste para el hombre moderno el poder distinguir entre las imágenes y la realidad. Si empezamos a identificarnos con todas las imágenes que están en circulación, acabaremos por desconectarnos de la realidad, diría el pintor. Por ello Lichtenstein continúa pintando la realidad de manera que parezca artificial, ya que solo así aprenderemos a reconocer un modelo al verlo. El hecho de que la exposición presente una dimensión retrospectiva de su obra -desde 1961 hasta 1997, año de su fallecimiento- se debe a que Lichtenstein nunca abandonó su interés por el papel central que desempeña la imagen en nuestra cultura.

Escuchar

Copyright © 2002. Alfeizar Diseño. Todos los derechos reservados. Aviso Legal · Política de Privacidad · Política de Cookies